viernes, 18 de diciembre de 2015

Alexander Shulgin: Edicion en castellano del Pihak y Tihkal


Modifico este reciente entrada para anunciar la presentación en sociedad de el Pihkal y el Tihkal, de Alexander y Ann Shulgin, el martes 16 de Febrero, a las 19:00 horas, en la librería el "Olor de la Lluvia", Calle de las Maldonadas, 6 (Metro La Latina/Tirso de Molina). En la mesa redonda estaremos Juan Carlos Ruiz Franco, Fernando Caudevilla, Manuel Guzman, Alejo Alberdi y yo mismo. Nos vemos en "Olor a lluvia"....
 Tengo el placer de comunicar a los lectores la publicación en castellano de la legendaria obra de Alexander y Ann Shulgin "Pihkal, Tihkal, una historia química de amor" en sus dos volúmenes. Ante de nada quiero agradecer al editor -Juan Carlos Ruiz Franco- su trabajo, su ánimo y el tiempo que ha invertido y a la Editorial Manuscritos haber apostado con pasión por esta aventura.; todo un recorrido por las investigaciones de los Shulgin, atentos tanto a la ciencia más rigurosa como a la hermenéutica más ilustrada. El planteamiento de los Shulgin es deslumbrante. Aúna la ciencia fisicalista con el desafío que ciertas experiencias nos proponen. Se trataría de asumirlas vivencialmente, de comprenderlas, de saber entenderlas desde su mejor quicio. Solo así quedaría servida la posibilidad de que nos dejen su mejor saldo.
En uno de los dos volúmenes de la obra, en concreto en el Tihkal, tengo el honor de haber colaborado con un texto introductorio del volumen junto a nombres como el de Antonio Escohotado, Fernando Caudevilla o Manuel Guzman. En el texto abordo una reflexión de corte epistemológico sobre la programática de investigación de Shulgin y sobre el paradigma del que parte. En esta entrada he compendiado algunos fragmentos de dicho texto. Sirvan de introducción para un libro imprescindible.
“Este químico y farmacólogo destaca su carácter liberal en el sentido que se daba a esta palabra en el castellano del siglo de Oro y del Renacimiento. Ser liberal suponía ser alguien generoso, receptivo a los demás y abierto de miras. El sentido cervantino de la palabra liberal –este es el sentido que se le da en El Quijote- retrata a la perfección a Alexander Shulguin. Generoso por compartir sus investigaciones, receptivo a los demás por considerar lo que estas podían aportar a los hombres y abierto de miras en su enorme capacidad para aventurarse en una investigación incomprendida por la cultura dominante. Esta apertura de miras también se dejará ver en su propia condición de científico y en los a prioris que aplique en su programa de investigación”.
“Esta misma vocación de libertad está en el origen de su interés por los psiquedélicos. Shulguin advierte en sus efectos una oportunidad para el conocimiento, para la capacidad de reconocer sentido y para el aquilatamiento del propio espíritu. Todo ello encontrará su contexto en la capacidad introspectiva que brindan los psiquedélicos. En relación a lo dicho, este investigador recordará cómo estas sustancias, a lo largo de la historia, se han usado, sobre todo, en contextos sapienciales y como instrumentos de aprendizaje que permiten profundizar en las posibilidades del conocer humano. Con todo, los lenguajes que usa, los métodos que emplea y su manera de entender la experiencia estarán completamente arraigados en el tiempo presente; tanto por lo que se refiere al rigor de  la investigación científica como a los contextos de comprensión que nos puedan brindar los referentes humanísticos a los que aluda. Esta doble condición de científico estricto que indaga en la esfera de las explicaciones científicas y que, al tiempo, sabe atender a esos referentes humanísticos, en sus claves y metáforas, la compartirá con los otros grandes científicos que han estudiado estas sustancias; pienso en Louis Lewin o en Albert Hofmann”.
“Shulgin modifica moléculas e investiga sus posibles efectos psicofísicos. Se detiene en el examen de variables mensurables a través de una observación tecnológicamente mediada, es decir, aplica con rigor el método científico. Como científico su trabajo es extremadamente escrupuloso, ahora bien, sabe moverse en otros territorios distintos al del método científico al ponderar la observación y la atención a la propia experiencia. A la hora de investigarla aplicará un método de corte fenomenológico y de base hermenéutica. De lo que se tratará es de indagar en la experiencia humana y de esbozar figuras de comprensión de la misma –ahí es donde apela al pensamiento junguiano- que abran vías a una mayor conciencia de la propia capacidad de vida y de lo que la lastra. Como podemos observar, el método científico responde al qué de los fenómenos naturales y, en tanto fenómenos, trata de explicarlos. El método hermenéutico trata de comprender vital y existencialmente lo humano dotando al hombre de diversos recursos y metáforas teóricas. En el primero la atención quedará referida a una observación mediada tecnológicamente, y a esto precisamente responderá su carácter experimental. En el segundo, de corte experiencial, la observación y la atención se dirigirá hacia la propia esfera de experiencia en tanto vida que se brinda y que trata de concebirse a sí misma a partir de su propia plenitud”.
“Shulguin recurre a la idea de inconsciente, una idea de enorme influencia en el ámbito de la cultura, desatendida, al día de hoy, por la psicología dominante en la Academia y que ahora parece volver, con matices, de la mano de la neurociencia. Lo hace con la finalidad de entender, comprender e interpretar estas experiencias desde una perspectiva estrictamente vivencial y existencial. Con el método científico investigará farmacologicamente las sustancias y con referencias de orden teórico y humanístico, como esta de inconsciente, abordará la hermenéutica de la experiencia visionaria. Su acercamiento apelará, sobre todo, a la teoría junguiana de lo inconsciente. Según la misma, lo inconsciente no contendrá solo insatisfacciones y emociones bloqueadas con los respectivos troqueles cognoscitivos y condicionamientos que se hayan inducido a la hora de desear, amar y conocer. En lo inconsciente también encontraremos, cifrados en determinados símbolos, posibilidades de conciencia capaces de sublimar y trascender las contradicciones, los bloqueos y los automatismos de nuestro psiquismo más convencional.”
“Ya me he referido a la importancia de la idea de inconsciente en Shulguin. Lo dicho sobre este tema anteriormente quedaría incompleto si no ponderáramos cómo Shulguin entiende lo inconsciente  íntimamente ligado a la biología y al cuerpo. No postula una ideología de lo inconsciente. Utiliza ciertos referentes junguianos  a la hora de entender vivencialmente este concepto pero, en todo caso, estos no serán nada sin atender a su correlato fisiológico. Por eso, los posibles beneficios del uso de estas sustancias quedarán referidos a la fisiología y la química corporal. Lo que le llevará a entender los psicodélicos como llaves químicas. Leyendo a Alexander Shulguin no puede dejar de resonarme la famosa sentencia del filósofo Baruch Spinoza: “Si supiéramos lo que puede un cuerpo…
“Shulguin se moverá en estos parámetros a la hora de comprender la experiencia visionaria sobre la base de sus propias experiencias. Atenderá desde el análisis psicológico y la introspección de nuestro carácter hasta esos estados de expansión de la conciencia y conciliación con el cosmos y su misterio. Este químico y farmacólogo estimará que en lo inconsciente anidan esas respuestas capaces de facilitarnos la superación de muchas de nuestras contradicciones y de indicarnos posibilidades de sentido inéditas. Según su criterio, de lo que se tratará, será de superar ese estado convencional del “adulto en que se convierte en un producto que ha sido moldeado mediante repetidos contactos con dolores y placeres” superando los automatismos y condicionamientos que se hayan tomado como propios y ampliando nuestra capacidad de vida. En esa medida las verdades que puede brindarnos lo inconsciente quedaran referidas, según este investigador, a nosotros mismos y a esa capacidad de vida. No pretenderán tanto explicar la realidad tal y como lo haría la ciencia. Más bien su pretensión será comprender y comprendernos, existencial y vitalmente; del mejor modo posible y desde nuestras propias circunstancias. Los psiquedélicos serían una vía abierta a lo inconsciente y a esas posibilidades de sentido que albergamos y que, generalmente, quedan inéditas”.
“Así las cosas, a nadie debería sorprender que el autor del Pihkal y del Tihkal, de un modo expreso, desestime que la mera ingesta sea la que pueda inducir tales cambios. Desde su punto de vista no se trataría de un mero asunto de balances bioquímicos al modo en que estimaría la llamada “psiquiatria basada en la evidencia”. Entiende que esa noción de evidencia farmacológica -basada en balances bioquímicos- no satisface el rigor y la complejidad exigible a la investigación de los psiquedélicos. En sus propias palabras, «el polvo obtenido de una planta o un polvo blanco de laboratorio no consiguen cambios fantásticos en nadie». De esta manera Shulguin se distancia de los tópicos dominantes en la psiquiatría y la psicología biologicista pero también de los típicos mesianismos lisérgicos o enteogénicos. Para Shulgin los beneficios de las sustancias psiquedélicas no se reducirán en ningún caso a la mera ingesta. Desde su punto de vista habrá que trabajárselo tanto durante la experiencia como después de la misma: “¿Qué quiero decir cuando hablo del potencial de aprender?. Se trata de una posibilidad no de una certeza. Puedo aprender pero no estoy obligado a hacerlo; puedo conseguir nuevas ideas sobre posibles procedimientos para mejorar mi calidad de vida pero sólo gracias a mi propio esfuerzo llegarán los cambios deseados”. Este científico y psiconauta, a partir de su dilatada experiencia con estas sustancias, sabe de lo que habla. Su criterio responderá a su propia observación de la experiencia psiquedélica. Precisamente por eso dará una enorme importancia a los factores cualitativos y a circunstancias estrictamente personales o contextuales a la hora de considerar los beneficios de las sustancias psiquedélicas”.
Como se hace evidente Shulgin estaba muy lejos de ser un farmacólogo intelectualmente laminado en el positivismo dominante en ciertos ambientes. No estamos ante un mero especialista que solo sabe de su propia especialidad y que en ella se refugia, a veces con vehemencia y, generalmente, amparándose en modos de cientificismo vulgar. Estamos ante alguien intelectualmente inquieto, amplio de miras, comprometido con el conocimiento y que, por tanto, sabe que no puede limitarse a su propia perspectiva de investigación. Shulguin, no lo olvidemos, es un químico que aplica con celo el método científico pero también –por eso será un científico excelente- es una persona con capacidad de reflexión, comprensión y discernimiento; una reflexión que concebirá dirigida a desplegar y refinar la propia capacidad de vida”
Conviene detenerse en su programa de investigación. Su método alude a un paradigma de complejidad que integra diversas perspectivas a la hora de entender el por qué de los beneficios de las sustancias psiquedélicas. En el Phikal al tratar la sustancia Iris (sustancia 93) este científico nos brindará su manera de entender esta perspectiva de complejidad. Expresamente desestimará que esta perspectiva pueda quedar satisfecha en la confluencia de diversas causas de orden fisiológico o bioquímico . “Nunca nadie tendrá todas las piezas” nos dirá. Shulguin entenderá la complejidad desde el teorema de Gödel. Según éste, ningún modelo explicativo puede justificarlo todo en términos lógicos. Siempre habría que contar con áreas de sombra no demostrables lógicamente. La complejidad no podrá ser reducida a una serie de vínculos lógicos entre diversos enunciados. Estas explicaciones nunca la podrán alcanzar. En sus propias palabras: «No podemos conocer los hechos vinculándolos a una explicación satisfactoria. Un libro completo sobre el conocimiento debe contener errores y un libro sin errores sobre el conocimiento debe ser incompleto».
“Partiendo de la idea de complejidad Shulguin, necesariamente, atenderá a diversos modelos explicativos con la finalidad de investigar un área de estudio compleja. Esta pluralidad de perspectivas quedará íntimamente vinculada en esa complejidad”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A ver si los reyes nos traen el libro ...ya que promete.
Tula